El cáncer de la inversión ("el efecto anclaje").


En ocasiones, al leer una noticia, un libro o escuchar la opinión de alguien sobre algún tema nos supone un rechazo automático por culpa de las férreas ideas preconcebidas que tenemos, a este sesgo cognitivo se le conoce como "efecto anclaje". Hay que reconocerlo, nos gusta que nos regalen el oído, la vista, los sentidos, porque en el fondo, nos encanta que nos engañen, lo queremos, lo buscamos y nos dejamos engañar para poder sentirnos víctimas y tener siempre la polivalente excusa de echarle la culpa a alguien; porque nosotros, también somos egocentristas. 

Bien es sabido por los psicólogos que el "efecto anclaje" afecta a la objetividad, a como vemos la realidad. Nuestros prejuicios y los recuerdos de malas experiencias pasadas con importante carga emocional, hacen que veamos el devenir con base en una predicción sesgada. Las grandes marcas de productos al consumo conocen perfectamente el "efecto anclaje" y lo utilizan continuamente en sus estrategias comerciales sin nosotros darnos cuenta si quiera. El "efecto anclaje" también está muy presente en los mercados financieros.

A menudo, veo como muchos pequeños inversores se aferran a sus acciones como si estuvieran casados con ellas, las defienden como si les fuera la vida y no les falta razón, es su naturaleza ("piensan defender parte de sus ahorros aunque sea todo lo contrario"). Esta tendencia a ignorar la información negativa y a defender nuestra tesis inicial aunque fuera equivocada provoca que cometamos graves errores de inversión y tiene su origen en una etérea "sobreconfianza", ya que nuestra mente solo busca confirmar y sobreponderar la información que confirma nuestras creencias y desecha aquella que las ponen en duda o contradicen. 

Ante esto solo cabe asumir la realidad con objetividad y sencillez, no lo sabemos todo, ni tenemos porque saberlo. Debemos buscar ideas inspiradoras, mantener viva la curiosidad, escuchar todas las opiniones y darle una y mil vueltas a las cosas (que serán pocas). Debemos buscar los puntos débiles de nuestra estrategia de inversión constantemente, ahora bien, con esto no quiero decir que basemos nuestras decisiones en profetas sensacionalistas, noticias, indicadores o en seguir un determinado precio de no sé qué acciones, sino en basarnos en realidades estadísticas, como el balance de una empresa en sus últimos 10 o 15 años. 

Las decisiones de inversión han de ser el fruto de una reflexión profunda e interna, una decisión libre, evitando el "efecto arrastre" de las modas, debemos reflexionar: ¿es realmente nuestra decisión o estamos siguiendo a la mayoría del rebaño? Warren Buffet dijo una vez que "la capacidad de decir NO es una gran ventaja para un inversor", mientras no estemos seguros de algo la respuesta ha de ser NO. Debemos saber o aprender a reconocer nuestros errores y a partir de ahí analizar las desventajas y virtudes que tenemos como inversores y así nos conoceremos un poquito más a nosotros mismos, a los mercados, pero sobre todo NO nos quedaremos anclados a ninguna acción. 

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